"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

miércoles, 7 de diciembre de 2016

¿Quiénes somos los cubanos?


Por: Luis A. Montero Cabrera



Pueblo santiaguero acude a la Plaza de la Revolución Antonio Maceo en la provincia Santiago de Cuba, lugar donde se le rendirá tributo al líder de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz, el 3 de diciembre de 2016. Foto: Omara García Mederos / ACN

No podemos evitar ver e interpretar el mundo desde nuestras individualidades. Solo después de profundos procesos de pensamiento y abstracción logramos darnos cuenta de nuestro espacio real, del lugar que ocupamos en este universo. Las ya comentadas falacias de las dimensiones y los tiempos nos roban una parte del razonamiento. Desde nuestro existir pensamos que los tiempos verdaderamente largos son los que usamos para esperar algo o para realizar alguna actividad. Hay que abstraerse para tocar la realidad de que el más largo tiempo que empleemos en cualquier cosa no es más que una ínfima fracción de el del universo en que existimos y también una eternidad para los fenómenos atómicos y moleculares que nos permiten vivir en ese tiempo. Nuestros espacios también son pequeñísimos nichos de un cosmos grandioso y simultáneamente enormes templos del mundo nanoscópico que determina todo lo que hacemos.

Como pueblo, los cubanos somos muy notables, como muchos otros. Tenemos una importante individualidad social y no podemos evitar ver al mundo a partir de ella. En las épocas más recientes, la hermosa combinación de orgullo nacional, un liderazgo extraordinario como el de Fidel, mucha sabiduría individual y colectiva, producto de nuestro sistema educativo universal, y un sentido particular de los verdaderos valores de la vida nos han mantenido incólumes ante los retos de enfrentar enemistades muy poderosas y cercanas. También hemos sabido descifrar calumnias, que son tan burdas que las realidades las destruyen muy fácilmente. Los cubanos hemos tenido la suerte de tener un maestro como Martí que nos dijo en un cuento infantil que “El sol quema con la misma luz con que calienta. El sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan más que de las manchas. Los agradecidos hablan de la luz” (“La Edad de Oro”, “Tres Héroes”). Hablamos esencialmente de nuestra luz, sin olvidar nuestras manchas. Todo lo que somos y no somos lo valoramos y nos sentimos muy satisfechos con lo primero y retados con lo segundo. Pero todo lo positivo de nosotros es mucho más una ocasión histórica que un factor de exaltación con respecto a cualquier otro pueblo.

¿Quiénes somos en realidad? ¿Hay alguna condición natural especial que nos ha hecho así? En realidad, nuestras virtudes y defectos como nación se han forjado en lo social y muy poco en lo biológico. Una de las más maravillosas consecuencias de los estudios genéticos moleculares contemporáneos es la de reafirmar lo que ya muchos adelantados habían postulado: todos los seres humanos somos esencialmente iguales. Nuestras diferenciaciones físicas del color de la piel o la forma de nuestros cuerpos son fenómenos sin consecuencias significativas en cuanto a habilidades y capacidades intelectuales. Estas se cultivan o aprenden. Nuestra ciencia ha empleado los medios más actuales para interpretar algo tan interesante como nuestras trazas genéticas.

Un importantísimo artículo científico aparecido recientemente[1] muestra elementos muy interesantes. Con medios incontrovertibles se estudiaron las marcas europeas, africanas y nativas americanas en nuestro ADN, que es el “manual de instrucciones” de la constitución biológica de todo ser vivo. La historia de la población cubana está también escrita en nuestros genes.

Por ejemplo, se sabe bien que los varones tenemos nuestro propio ADN pero también portamos el de nuestras madres en un organelo de nuestras células, la mitocondria. Eso hace que el ADN de las mujeres se conserve más a través de las generaciones y también nos ayuda a identificar nuestros ancestros cuando podemos seguir la huella de los caracteres originarios. Pues nuestras madres, nuestro ADN mitocondrial, es como promedio 39 % africano, 35 % nativo americano y 26 % europeo. La historia que nos hicieron de que los “indios cubanos fueron exterminados por los colonizadores” no es tan así. En realidad los indios están en nuestros genes. Podemos enorgullecernos de que portamos su sangre, igual que la africana y la europea. De cualquier forma, nos estamos refiriendo a diferenciaciones que todas se seleccionaron en este mundo hace menos de 45000 años, prácticamente en el día de ayer en términos temporales universales. Somos muy parecidos a los ancestros que abandonaron África por esos tiempos.

La otra parte de la historia es también muy interesante. Se sabe que lo que diferencia los sexos en los humanos son los conocidos cromosomas X y Y. Mientras las hembras solo tienen el cromosoma X, los varones los tenemos ambos. Eso quiere decir que el cromosoma Y diferenciador puede proporcionarnos la historia de nuestros padres, de forma similar, aunque no igual, al ADN mitocondrial para nuestras madres. La historia de la llegada de hombres inmigrantes y de sus amores también las relatan calladamente esos cromosomas diferenciadores: el 81.8 % de los genes de nuestros padres es europeo. Los africanos aportaron el 17.7 % y los nativos americanos llevaron las de perder con solo el 0.5 %.

La importancia de estas verdades científicas es esencialmente médica, para prevenir lo que se pueda y que dependa del legado biológico más reciente. Pero también tiene una importancia cultural. Cualquier reclamo de “pureza” racial no pasa de ser una ridícula farsa para pobres mentales, en Cuba y en cualquier parte.

Recientemente conocimos a una mujer que nació en Alemania, en el pasado siglo, de una familia cultural y religiosamente judía. Fue una emigrada a la fuerza primero a Cuba y después a los Estados Unidos donde realizó la mayor parte de su vida adulta. De quedarse entonces en la Alemania nazi, probablemente no existiría. Su familia le hizo la hermosa foto que ilustra este trabajo en un estudio berlinés, ya con los nazis en el poder. Un buen día algunos propagandistas de la “pureza aria” visitaron al fotógrafo buscando ilustraciones de niños “puros”. La de esta niña resultó tan atractiva y para ellos tan “aria”, que la escogieron y la publicaron como paradigmática de una niña de “sangre pura”. Obviamente, el fotógrafo guardó el secreto de que la niña no era “aria”, sino judía. Esta historia tragicómica nos muestra una vez más hasta donde los absurdos pueden conducir a las mentes egocéntricas y de sentimientos primitivos. El gran pueblo alemán de hoy sabe muy bien estas verdades.


Los cubanos somos de todo y mientras más diversos seamos seremos más ricos en lo genético y en lo cultural. Las razas son construcciones culturales más que físicas y biológicas. Aprovechemos esta riqueza de diversidad para demostrar cuan altos son los valores de igualdad para la condición humana y el bienestar individual y espiritual.

Nota

Marcheco-Teruel, B., et al., Cuba: Exploring the History of Admixture and the Genetic Basis of Pigmentation Using Autosomal and Uniparental Markers.PLoS Genetics, 2014. 10(7): p. e1004488.

La fotografía del juez Moro que indigna a la izquierda brasileña

Publicado en diciembre 7, 2016  AMÉRICA LATINA



Una fotografía protagoniza las críticas de los simpatizantes de la izquierda en Brasil: en ella aparece el juez que lidera la Operación Lava Jato, Sérgio Moro, riéndose a carcajadas junto al senador Aécio Neves (ex candidato a la presidencia del conservador Partido de la Social Democracia Brasileña).

Los dos estaban en un clima relajado la noche de este 6 de diciembre en la entrega de los premios anuales de la revista IstoÉ y en la imagen también aparece sentado el presidente Michel Temer (Partido del Movimiento Democrático de Brasil).

Para los que critican la imagen es inadmisible que un juez haga gala de tanta cercanía con los políticos, especialmente cuando Neves es uno de los nombres que más apareció en las delaciones premiadas de la Operación Lava Jato, a pesar de nunca haber sido imputado.

El juez Moro trabaja en la primera instancia y por eso nunca podría mandar investigar ni a Neves ni a Temer, que tienen foro privilegiado, pero aun así la imagen ha dado pie a numerosos comentarios que relacionan a Moro con un proyecto de poder del PSDB.

El juez es considerado por buena parte de la población brasileña más conservadora un héroe anticorrupción, pero desde la izquierda se le ve como un juez parcial porque persigue con especial saña a los políticos del Partido de los Trabajadores (PT) y elude las acusaciones que apuntan al PSDB, el principal partido de la derecha.

Esta imagen se forjó especialmente cuando Moro ordenó que se retuviera temporalmente al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva para obligarlo a testificar y cuando poco después divulgó un audio privado entre Lula y la entonces presidenta Dilma Rousseff.

En la gala donde se produjo la imagen la revista entregó a Moro el premio de “Brasileño del año en la Justicia”, mientras que Temer se llevó el principal galardón, el de Brasileño del año”, lo que también fue objeto de muchas burlas y comentarios en las redes sociales.






juiz sergio moro conversa com o senador aécio neves em evento da istoé
(foto: diego padgurschi/folhapress)







Estou revoltado com essa imagem de confraternização de Sergio Moro e Aécio Neves + Michel Temer.
Nós estamos sendo enganados! Percebam!



EE.UU. no busca acelerar el deshielo con Cuba a puertas de la llegada de Trump a la Casa Blanca

Publicado: 7 dic 2016 07:27 GMT

Ambos países tendrán una reunión en La Habana cuyo objetivo primordial es hacer un balance de los avances logrados desde el inicio de las conversaciones a principios del año pasado.


Imagen Ilustrativa Yamil Lage AFP

El portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., Mark Toner, señaló este martes en una rueda de prensa que la reunión con Cuba este 8 de diciembre no busca acelerar la normalización de las relaciones entre ambos países a puertas de la posesión oficial del presidente electo, Donald Trump.

"¿Es esto una aceleración? De ningún modo. Es una reunión programada que se retrasó debido al período de duelo luego de la muerte de Fidel Castro, pero que estaba planeada hace mucho tiempo", afirmó.

Toner subrayó que el encuentro, que se llevará a cabo en La Habana, tendrá como objetivo primordial hacer un balance de los avances logrados desde el inicio de las conversaciones el año pasado y definir los pasos a seguir para continuar con el acercamiento. De igual manera se examinarán temas como la migración, los derechos humanos, las políticas económicas y la situación de Guantánamo, entre otros.

"El progreso no siempre ha sido constante en todos los temas, pero ciertamente nos esforzaremos por seguir avanzando", aseveró el portavoz.

Esta será la quinta vez que la comisión bilateral se reúne y la primera tras la victoria electoral de Trump en las elecciones de EE.UU., celebradas el pasado 8 de noviembre.

Un Titán de las ideas

Antonio Maceo se convirtió en uno de los hombres más grandes del proceso independentista cubano, no solo por las numerosas acciones combativas, y heridas que recibió, sino por el alto sentido de la disciplina e intransigencia demostradas con creces



Este 7 de diciembre del 2016 se conmemora el aniversario 120 de la caída en combate del Mayor General Antonio de la Caridad Maceo Grajales y su ayudante, el Capitán Francisco «Panchito» Gómez Toro, suceso ocurrido en la finca San Pedro, de la zona de Punta Brava, provincia de La Habana.

La infancia de Antonio Maceo transcurrió bajo las normas éticas establecidas por sus padres en el hogar. No pudo asistir a la escuela, pero recibió la enseñanza de maestros privados y luego enriqueció su cultura gracias a su interés personal. El 16 de febrero de 1866 contrajo matrimonio con María Magdalena Cabrales Fernández, quien se convirtió en la compañera de la vida e ideales.

Se involucró en el proceso conspirativo de 1868 y se incorporó a la Guerra de los Diez Años a solo pocos días del estallido independentista, donde despuntó por su gran capacidad política y militar, que le permitió en poco tiempo convertirse en uno de los hombres más grandes del proceso independentista cubano, no solo por las numerosas acciones combativas, y heridas que recibió, sino por el alto sentido de la disciplina e intransigencia demostradas con creces. Significativa fue su respuesta ante el Pacto del Zanjón, cuando se creía todo perdido; en Mangos de Baraguá, hizo posible que la bandera de la Revolución no cayera, convirtiéndose en representante genuino de la dignidad del pueblo cubano y su anhelo emancipador.

Durante la Tregua Fecunda vivió en varios países del Caribe y Centroamérica, donde realizó incontables esfuerzos por recaudar fondos para continuar la lucha. Al estallar la Guerra Chiquita trató de incorporarse con una expedición desde Haití, pero el espionaje español frustró sus planes, para lo cual acudieron incluso, al intento de secuestro y asesinato.

Ante el fracaso de la Guerra Chiquita regresó a Kingston, Jamaica; aquí nació en mayo de 1881 su único hijo, nombrado también Antonio, resultado de su relación extramatrimonial con Amelia Marryat y a quien Maceo atendió hasta su caída en combate. Luego de nacido su pequeño, marchó a Honduras donde permaneció hasta 1884, en el cargo de Comandante de los puertos de Omoa y Cortés, con el grado de General de División.

El Plan Gómez Maceo lo llevó —en agosto de 1884— a salir de Honduras y realizar un recorrido por el Caribe con el propósito de acopiar recursos para el movimiento. En esta etapa y estando en Nueva York, justamente el 2 de octubre de 1884, conoció personalmente a José Martí. Tras el fracaso del movimiento, se mantuvo en Panamá por algún tiempo; luego partió a Jamaica y posteriormente a Cuba, como parte del intento conspirativo conocido como la Paz del Manganeso, que también fracasó y propició su expulsión de su natal Santiago de Cuba.

Con posterioridad se estableció en Costa Rica entre 1891-1895, donde organizó una colonia agrícola, en espera de mejores condiciones para reiniciar la lucha. El 25 de marzo de 1895, partió desde Puerto Limón hacia Cuba, en una expedición dirigida por el brigadier Flor Crombet que desembarcó en Duaba, Baracoa, el 1ro. de abril de ese año. Ya en la Isla, logró incorporar numerosas fuerzas a la causa independentista; libró con éxito campañas militares en Oriente y protagonizó junto a Máximo Gómez y otros patriotas la Invasión a Occidente.

Con su heroica caída en combate, el 7 de diciembre de 1896, en San Pedro, Punta Brava, perdió la Revolución Cubana a uno de sus más firmes pilares. Su grandeza como hombre de extraordinaria capacidad militar y profundo pensamiento político fue valorada por muchos de sus contemporáneos.

Carlos Manuel de Céspedes, en misiva a Miguel Darís, escrita el 3 de diciembre de 1872, lo catalogó como «[…] uno de nuestros buenos patriotas y acreditado militar»; Máximo Gómez en carta de pésame a María Cabrales, del 1ro. de enero de 1897, expresó que con la muerte de Maceo «[…] pierde en fin el Ejército Libertador a la figura más excelsa de la Revolución».

José Martí, que lo conoció y valoró como nadie, comprendió que «con el pensamiento serviría más a la patria que con el valor»; en misiva que envió al Titán, el 20 de julio de 1882, sentenció: «[…] No conozco yo, General Maceo, soldado más bra­vo ni cubano más tenaz que ud.» y en la Semblanza Antonio Maceo, publicada en el periódico Patria, el 6 de octubre de 1893, afirmó: «[…] Y hay que poner asunto a lo que dice, porque Maceo tiene en la mente tanta fuerza como en el brazo […]». En 1894, en pleno fragor conspirativo Martí escribió: «Ud es para mí —y lo digo a boca llena y a pluma continua uno de los hombres más enteros y pujantes, más lúcidos y útiles, de Cuba […] y ud, es demasiado grande Maceo».

El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz —en Con­versaciones con Ignacio Ramonet— lo calificó como: «[…] el más brillante de nuestros soldados […]» y al decir de la Protesta de Baraguá expresó: «[…] en medio de aquella desmoralización general que condujo al Pacto del Zanjón, salvó la gloria, salvó la idea, salvó la bandera, aquel otro coloso oriental, Antonio Maceo, con su gesto verdaderamente inmortal […]».

El comandante Ernesto Che Guevara, el 7 de diciembre de 1962 —en discurso conmemorativo por la caída en combate del legendario patriota—, dijo: «Hoy […] el recuerdo de Antonio Maceo adquiere luces propias […] y toda la historia de su vida, de sus luchas maravillosas y de su muerte heroica, adquiere el sentido completo, el sentido del sacrificio para la liberación definitiva del pueblo». Así ha de ser para todos los cubanos; que el legado de Maceo sea guía de patriotismo, sacrificio, unidad, intransigencia revolucionaria, decoro, disciplina, pero sobre todo de profundo humanismo.

Después del triunfo de la Revolución, tuvo en el entonces Comandante y ministro de las FAR Raúl Castro Ruz —hoy Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, General de Ejército y Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba—, a su primer orador el 7 de diciembre de 1959, quien al referirse al Lugarteniente General Antonio Maceo sentenció: «Ahora sí […] rendimos verdadero homenaje al más glorioso Soldado de la Patria, tal como él la quería, libre, unida y feliz, porque la Revolución ha logrado rescatar la libertad mediatizada que disfrutamos, completando así la obra redentora de nuestros gloriosos mambises a quienes en 1898 les robaron la victoria».

Quiso la historia también que un 7 de diciembre, pero de 1934 —hace 82 años—, naciera en Santiago de Cuba, otro de sus hijos ilustres, el inolvidable Frank País García, quien logró convertirse en una de las figuras fundamentales del Movimiento 26 de Julio, miembro de su Dirección Nacional y jefe de acción y sabotaje en todo el país. Frank fue asesinado por la dictadura batistiana el 30 de julio de 1957, en su ciudad natal y con él cayó también su compañero de armas Raúl Pujols.

La máxima dirección del país siempre ha tenido presente el legado del Mayor General Antonio Maceo y su accionar revolucionario, por eso muchas veces, cuando la Patria se ha visto amenazada o en alguna circunstancia especial como cuando se inició la Operación Tributo —ceremonias de inhumación en Cuba de los combatientes internacionalistas cubanos caídos en acción solidaria en tierras africanas—, se escogió el 7 de diciembre de 1989, aniversario de la caída en combate del General Antonio y en la que nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz expresó: «Sin sacudirse el polvo del camino —co­mo hizo Martí ante la estatua de Bolívar—, los integrantes del último contingente internacionalista que regresó a la patria, junto a los principales dirigentes de la Revolución, fuimos a rendir homenaje, ante la tumba del Titán de Bronce, a los caídos en todas las contiendas libradas por nuestro pueblo».

Precisamente para rendir el merecido tributo al General Antonio, el Centro de Estudios Antonio Maceo Grajales y la comunidad maceísta, con la colaboración de instituciones culturales y organizaciones políticas y de masas, han realizado numerosas acciones como el Encuentro de Cátedras Maceístas y la develación de un busto de Mariana Grajales —obra del joven artista artesano Luis Aragón Téllez— donado a la cátedra maceísta Las Marianas de estos tiempos, perteneciente a la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana del municipio de Santiago de Cuba. Se efectuó además la actividad Sangre de Titanes, en el banco provincial de sangre, donde se realizó una charla sobre la efeméride a los donantes y trabajadores de la salud, a los que se les entregó además un plegable sobre la caída en combate del Titán de Bronce.

El pasado lunes 5 comenzó el Coloquio Internacional Los Maceo Grajales, una familia del Caribe, donde se otorgó el Premio de Historia Antonio Maceo en las categorías de ensayo y artículo científico, y se inauguró en la sala Juan Emilio Her­nández Giro, del Centro de Estudios Antonio Maceo Grajales, la exposición Memorias del artista de la plástica Efraín He­cha­varría Pagán. En la mañana de este 7 de diciembre se realizarán actos patrióticos y la colocación de ofrendas florales en los bustos erigidos al Mayor General Antonio Maceo y se presentará el libro Dos titanes en la historia y la cultura cubanas.

*Investigadores del Centro de Estudios Antonio Maceo Grajales.

Bibliografía

Castro Ruz, Fidel. La Historia me absolverá. Edición anotada por Pedro Álvarez Tabío y Guillermo Alonso Fiel. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 1993.

______________: De la Sierra Maestra a Santiago de Cuba. La contraofensiva estratégica. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado de la República de Cuba, La Habana, 2010.

Colectivo de autores. Fidel Castro y la historia como ciencia (Selección Temática 1959-2003).Tomo II. Centro de Estudios Martianos, Imprenta Federico Engels, La Habana, 2007.

Ramonet, Ignacio. Cien horas con Fidel. Conversaciones con Ignacio Ramonet. Segunda edición revisada y enriquecida con nuevos datos. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2006.

Tercera Conferencia Nacional de la Asociación de Com­batientes de la Revolución Cubana. Compendio de documentos, año 2011. Discurso pronunciado por el Comandante en Je­fe Fidel Castro Ruz, el 5 de diciembre de 1993.

Publicaciones periódicas.

Granma. La Habana, octubre/1991, febrero-marzo/1993, marzo/1997, marzo/2002, abril/2003.

Oriente. Santiago de Cuba, martes 8 de diciembre de 1959.

Webgrafía.

Multimedia. Discursos del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Instituto de Historia de Cuba. 2011.

martes, 6 de diciembre de 2016

Miles colman Auditorio Nacional de México en homenaje a Fidel Castro

Publicado en diciembre 6, 2016  MÉXICO 


El pensamiento de Fidel Castro cobra hoy renovada vigencia, coincidieron aquí miles de mexicanos que colmaron el Auditorio Nacional para rendir homenaje al líder histórico de la Revolución cubana.

Fue una convocatoria del Movimiento Antorchista, organización popular que pretende reformas estructurales en México para erradicar la pobreza, y cuyo secretario general, Aquiles Córdova, instó a ‘continuar las enseñanzas y el ejemplo de Fidel’.

El emblemático coloso del Paseo de la Reforma, escenario de importantes acontecimientos culturales, lucía en su escenario la imagen del estadista cubano, que se repetía dentro y fuera de la instalación.

Decenas de personas que no pudieron entrar siguieron desde una pantalla gigante el encuentro, amenizado por la Orquesta Sinfónica de Chimalhuacán, municipio del Estado de México, así como con interpretaciones de poemas y canciones cubanas.

El líder antorchista, orador de la velada, dijo que la gesta libertaria encabezada por Fidel Castro otorgó a la isla caribeña una ‘independencia genuina y la autodeterminación de su pueblo’.

‘Los lacayos del imperio le temen a las verdades de Fidel y del pueblo de Cuba, y es un terror genuino porque un día los pueblos se harán justicia’, proclamó.

Calificó de asesina la política de bloqueo contra la mayor de las Antillas que, por el contrario, ‘formó médicos y otros profesionales de países del Tercer Mundo’.

Los hombres buenos lloran, aplauden y rinden tributo a Fidel Castro, exclamó.

Recordó que el expresidente cubano organizó sus aprestos revolucionarios en tierra mexicana, de donde partió hace 60 años junto a 81 expedicionarios en el yate Granma para combatir, y finalmente derrotar, a la dictadura de Fulgencio Batista.

México tiene parte, modesta pero gloriosa, en la gesta libertaria de Cuba, concluyó.

PL

Cuba y los Estados Unidos realizarán quinta reunión de la Comisión Bilateral

Enviado por editor en Mar, 06/12/2016 - 09:44


LA HABANA, 6 de diciembre 2016. Delegaciones de Cuba y los Estados Unidos se reunirán en La Habana, el miércoles 7 de diciembre, en ocasión de la quinta edición de la Comisión Bilateral.

La delegación cubana estará presidida por Josefina Vidal Ferreiro, directora general para EE.UU. del Ministerio de Relaciones Exteriores, y la estadounidense, por Mari Carmen Aponte, secretaria adjunta para el Hemisferio Occidental.

Se revisarán los acuerdos de la cuarta reunión, efectuada el 30 de septiembre pasado en Washington, y se realizará un balance sobre los resultados alcanzados desde la creación, en agosto de 2015, de la Comisión Bilateral como mecanismo para dar seguimiento a los vínculos entre los dos países, tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas.

Además, se definirán las acciones que se realizarán en las próximas semanas para avanzar en el proceso de mejoría de las relaciones, incluyendo visitas de alto nivel, nuevos acuerdos de cooperación en áreas de interés común, encuentros técnicos y diálogos sobre temas de interés bilateral.

Los representantes de Cuba ratificarán que el levantamiento del bloqueo, la devolución del territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval en Guantánamo y la eliminación de otras políticas del pasado, será esencial para normalizar las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos.

(Cubaminrex)

Docencia, decencia y socialismo en la universidad cubana


Hace varios días rueda por las “redes sociales” la información y comentarios sobre el hecho de que, a Julio Antonio Fernández Estrada, jurista, profesor universitario y socialista confeso, no le actualizaron su contrato como profesor en la Universidad de la Habana. Varias son las razones y los supuestos que sobre este particular se conocen, entre ellas la publicación de un artículo titulado “No quiero saber nada de los industriales ni de Obama”. 

Como sucede con cualquier dato o acontecimiento nacional, este permite encausar el permanente debate sobre la realidad cubana, sus tensiones, desafíos y alcances. Otra oportunidad para mirar algunos elementos de nuestra realidad compleja, diversa, llena de matices y aparentemente inabarcable. Con este fin convido a un grupo de personas, sobre todo del mundo de las ciencias sociales y el activismo en la vida pública, y de clara sensibilidad con el proyecto de justicia social y soberanía en Cuba, a comentar alrededor de un par de preguntas sobre Julio Antonio en particular y sobre algunos significados de su salida de la Universidad en general.

¿Cuál ha sido su acercamiento a Julio Antonio Fernández Estrada y a los contenidos generales de los textos recientemente publicados en su columna de OnCuba?

Juan Valdés Paz: Conozco al “joven” (como los de ochenta llamamos a los de cuarenta) Julio Antonio Fernández Estrada, hace más de una década. Lo primero a decir de Julio Antonio es que es una persona decente y que no conozco nada de él que no sea recto, lúcido y comprometido con los ideales de la Revolución. Lo segundo, que Julio Antonio es uno de los más brillantes intelectuales de su generación, con un estilo profundo y mordaz, como corresponde a un buen senequista. Tercero, que es uno de nuestros más destacados juristas, Catedrático de Derecho Constitucional y Romano, profesor universitario por más de veinte años, siempre elegido por el alumnado de la Facultad como el mejor de sus profesores. Cuarto, que Julio Antonio ha sido un trabajador de la Universidad de La Habana desde su graduación, pero esta Alta Casa de Estudios se ha venido deshaciendo de su magisterio gradualmente, no obstante, la solidaridad de algunos de sus colegas, hasta que recientemente le fue rescindido o no renovado su contrato, rompiendo así su último vínculo con la Universidad y sin que importen muchos los argumentos utilizados al efecto puesto que a una persona decente no se le deja sin trabajo. Quinto, que en cuanto a sus escritos en OnCuba me parece fuera de discusión su derecho a ejercer sus opiniones, puesto que de eso se trata; en todos los trabajos de Julio Antonio que conozco, sus críticas han estado acompañadas siempre de un fondo ético y político, inobjetables, pero en todo caso, dignos de ser debatidos y nunca penalizados. 

Mylai Burgos: Entré a estudiar Derecho en la Universidad de La Habana en 1993, por la misma puerta que Julio Antonio, nos separaban aulas, personas y un poco más. Épocas repletas de escaseces donde sobrevivíamos de la inventiva y agarrados a la historia para seguir activismos estudiantiles de antaño. Julio y yo nos conocíamos, pero nos replicábamos entre la introversión de uno y la extroversión propia, estuvimos cerca y también lejos muchas veces. Pero la vida desdeña lo superfluo y une la honestidad para asentar la amistad. Por eso algunos años después empezamos a caminar juntos pensares y quehaceres, tan juntos que el sendero se ha vuelto un andar mutuo.

Compartir sus palabras ha sido uno de los motivos de esos andares, pero hace un tiempo tuvieron un repunte al saltar a las redes sociales pequeños textos temáticos de su sentir, que es el sentir de muchos y muchas. Hablar de la coyuntura política, del barrio, de las expectativas truncas, de la discriminación, de la democracia, de la república, de la constitución, de ese derecho que estudiamos con su padre, nuestro maestro excelso, donde la libertad no existe sin igualdad, y la justicia fraterniza con la política, hablar y poner sobre la mesa con prosa poética lo que a muchos nos golpea el alma, desde la isla y por ella, es lo que ha sucedido en los últimos meses con sus textos en el mundo virtual.
Mi acercamiento no es nuevo, van conmigo en sus reflexiones lo que nos duele y nos mueve por el presente y el futuro de Cuba.

Aurelio Alonso: Si hablamos de “acercamiento” tendría que empezar por decir que estoy cerca de Julito desde antes de que naciera debido a la estrecha amistad que tuve con Fernández Bulté desde los años sesenta, cuando nos iniciábamos en la compleja tarea de la docencia desde perspectivas teóricas a las cuales la Universidad había sido adversa hasta el triunfo de la Revolución. Vi crecer a Julio Antonio, y formar su inteligencia, entre la estampa cultural ideológicamente comprometida de su padre y la ternura de su entrañable madre. Lo recuerdo, todavía estudiante de Derecho, en una de las conversaciones sobre temas polémicos que Julio y yo solíamos sostener cuando le visitaba, pronunciarse contra la pena de muerte con argumentos tan sólidos que me impresionaron por su madurez. Me atrevo a caracterizarlo hoy como uno de los estudiosos más serios de su generación. Sus trabajos recientes en On Cuba reflejan, como todo lo que he leído de él, esa correspondencia del compromiso con el ideal socialista y la indispensable originalidad de pensamiento, que no puede ser digerida desde los extremos, pero termina por abrirse paso cuando mantiene su curso y se logra profundizar con coherencia.

Israel Rojas: A día de hoy la circulación de ideas en la red cubana es mayor que nunca y es imposible estar al tanto de todo. A veces siento que se ha pasado bien pronto del murmullo por escasez de voces a una etapa de mucho ruido e incapacidad de asimilar tanto. 

Hay sin embargo un grupo de comunicadores que tienen el don de proyectar luz con largo y certero alcance. Se destacan. Nutren y oxigenan. Imposible no estar al tanto de sus comentarios y reflexiones. Los artículos de Julio Antonio Fernández se ganaron mi atención. Se coló en mi lista personal de líderes de opinión. De mentes a la que arrimar el alma. De voces que compartir y recomendar.

Está de moda escribir bien, a veces de manera genial, sobre la derrota, el escepticismo, el descompromiso, o el llamado al “todos contra todo”. Por otro lado,está el lenguaje gastado y lleno de zonas comunes que tanta discusión ha motivado en los congresos de la UPEC y la UNEAC, pero del cual evidentemente no es fácil deslindarse rápido.

Soy de una generación que, aunque desordenado, no le gusta el desorden. Que cree que el espíritu más libre es el que asume compromisos y que aun sabiendo que no fue posible crear al hombre nuevo, ve en muchos cubanos y cubanas los síntomas positivos de aquella aspiración. Quiero soberanía, progreso y mayores libertades para el futuro, pero para todos equitativamente según su buen hacer y no solo para una parte afortunada.

Entonces es obvio que soy lector de Julio Antonio Fernández. Un comunicador que logra atraparme por la calidad de los contenidos y la manera de abordarlos. Una voz pedagógica y jurídicamente calificada que ilustra y convoca a entender temas complejos y cotidianos. Que se hace mis mismas preguntas y se aventura con las respuestas. Corre el riesgo. Da la cara. Nos devuelve palabras en todo su sentido real y no en el que el nuevo imaginario desideologizante por desgracia va imponiendo. Y para colmo de bienes, se desnuda en uno de sus más recientes entregas periodísticas para hablarnos como hijo. En un mundo en el que los padres del tamaño del suyo, muy pocos viven como vivió su padre y mucho menos dan hijos que prefieren la docencia, el doctorado, el periodismo escrito y la investigación social ¡Con tanta firma extranjera que administrar! ¡Con tanto negocio que hay para hacer! Y mucho menos le llamarían a su hijo José Julián, que es más que nada una declaración de fe.

Me van a disculpar, pero tengo que creerle a Fernández Estrada. Ojalá un día la vida privada de muchos hombres públicos sea así de transparente. 

Espero siempre su columna en OnCuba. Y a veces me pregunto por qué no se reproducen algunos de estos excelentes trabajos en medios de mayor alcance como la radio, la televisión o la prensa plana nacional. Se desaprovecha o al menos no se explota al máximo el potencial que en materia de pensamiento cubano contemporáneo aportan muchos buenos hombres y mujeres, solo por el pecado de publicar desde una “plataforma informal” y sospechosa.

Debo aclarar que jamás he compartido con Fernández Estrada ni una cerveza. Acaso un saludo cortés en una sola ocasión. Pero le conozco por lo que escribe y ya en eso, confieso que pueden estar viciadas de nepotismo estas letras. 

Llanisca Lugo: Mis encuentros con Julito siempre han venido de la mano con los recuerdos de la Plaza Agramonte en la Universidad. Para mí Julito siempre está en las aulas, lo recuerdo saliendo del Anfiteatro o de las aulas de la Facultad de Derecho rodeado de estudiantes que le preguntaban, comentaban, exploraban otro tipo de relación con el derecho, con la pedagogía, con la ética revolucionaria a través de un diálogo lleno de romance, compromisos y prácticas coherentes. 

Para mí Julito, es siempre el del premio PUM de los estudiantes, el de las polémicas, el del halo de magia y seducción que ponía siempre la democracia en el centro del compromiso pedagógico y también viceversa. 

Un amigo me dijo una vez que hubiera querido ser como Julio Antonio, por la valentía con que defendió su tesis de licenciatura a pesar de que podía traerle problemas, y yo fui comprendiendo mejor por qué la admiración expresada en la plaza de árboles y bancos donde se hablaba de todo porque en todo estaba la diferencia. 

Después vino un taller en el Centro Martin Luther King donde socialismo y revolución venían con brazos de trabajo llenos de sudor, y otro taller para vivir la revolución cubana a cincuenta años de su triunfo, y su tremendo buen humor que hace reír y pensar, que hace buscar. 

Sus textos me traen esa historia como hilo que teje el tiempo y siempre veo al mismo muchacho, un poco más viejo, padre, maestro, lo veo escribir para seguir corriendo los límites de las preguntas que tanta falta nos hacen. Sus textos son una síntesis del sentido común cuando la mirada a la vida cotidiana se hace sin cortinas, son como piezas hilvanadas en el sentir más sencillo, donde además de la belleza, aparece la verdad que siempre se puede entender porque se puede tocar. 

Hoy nadie tiene dibujado el proyecto de consenso con el pueblo cubano, y no están las respuestas agotadas y claras, pero Julito contribuye en el campo de las preguntas y en la ampliación de la reflexión sobre lo posible que aparece cada vez más constreñido y limitado. 

Julio César Guanche: Conozco bien a Julio Antonio Fernández Estrada desde hace más de 20 años. Muy reconocido como profesor universitario, nació casi literalmente en la Universidad de la Habana y a ella ha dedicado, al completo, su vida. Es, acaso, el más destacado especialista en Derecho Romano en el país –una disciplina muy compleja, y de conocimiento imprescindible para entender la base del sistema jurídico cubano. Asimismo, tiene gran competencia en materias de Filosofía del Derecho, Derecho Constitucional, Teoría del Estado y el Derecho e Historia del Estado y el Derecho, tanto para el ámbito global como el nacional. Al mismo tiempo que ha trabajado en esta formación, ha mantenido relaciones muy estrechas con todas las generaciones de estudiantes que ha formado, y ha participado junto a ellos de cuanto proyecto político o empeño social han seguido dentro y fuera de la Universidad. Antes de los 30 años ya había obtenido dos licenciaturas (Derecho e Historia) y un doctorado. Contar con un profesional de esta entidad y calidad es un orgullo para los que respetamos y admiramos a la Universidad de la Habana como una de las instituciones centrales de la cultura científica y política del país, y para todos los interesados en la docencia e investigación del Derecho y en la promoción de la cultura jurídica hacia el ámbito de lo social. Un profesional así es, además, el tipo de “patrimonio” universitario y cultural que cualquier sociedad se precia en tener, por lo que contribuye con toda ella, y no solo hacia sus alumnos en específico.

Además, Julio Antonio pertenece por derecho propio –y no solo por la “herencia” recibida de su padre, Julio Fernández Bulté, el más grande jurista cubano desde 1959 hasta hoy—a la gran tradición cubana de intelectuales públicos, que se deben tanto a la docencia universitaria como al debate nacional sobre los asuntos cruciales del país. Es la tradición, por ejemplo, de Raúl Roa García, profesor celebérrimo de la Universidad y decano en ella dos veces, intelectual de vanguardia en América latina y político plenamente comprometido con la justicia social y el socialismo, cuya labor fue en su tiempo una de las grandes inspiraciones de la juventud estudiantil cubana.

Los textos de Julio Antonio publicados en ONcuba, como sus artículos académicos, intervenciones públicas, charlas, conferencias, cursos, clases, etc, tienen el mismo espíritu y la misma vocación: presentar disputa en el espacio público cubano a favor de lo que, por aprovechar la mención antes hecha a Roa, este llamaba “el socialismo de la libertad”: un socialismo comprometido con la libertad, la justicia, y también la belleza. Julio Antonio ha sido capaz de situarse, con brillantez, en el difícil género de la crónica y ha entregado, con su columna en ONcuba, uno de los espacios más lúcidos y legibles que existen hoy en Cuba no solo para reflexionar, sino para reencantar con el socialismo, la revolución, la democracia y la república, a un público que confirma, descubre, o redescubre, en sus textos, que el socialismo puede ser confundido por algunos con la ignorancia histórica, con la mediocridad intelectual, con el entusiasmo por rechazar el pensamiento crítico y con la vocación de entender el “debate político” como una cacería de brujas que haga irrespirable el cielo, por demás tan azul y despejado de Cuba, pero que el socialismo en este país ha sido, es y puede ser más libre, más justo, más hermoso (y más eficiente) que esas distopías cometidas en su nombre.

Julio Antonio, que además es un buen conocedor de la cultura y el lenguaje popular de Cuba, sabe que nació en un país que debe, para mal y para bien, su historia, en buena parte, al azúcar. Por ello, sabe también que en esta isla ser un “amargado” es un crimen de lesa cultura nacional. Sus textos en ONCuba tienen así, y lo tienen naturalmente, como están en el carácter de su autor, el humor, la alegría, la música, la seriedad, la gracia, la profundidad y la sofisticación de la Cuba que se merece Cuba. Creo que esa columna es hoy una gran aula para expresar y sentir parte de lo mejor que tiene este gran país nuestro.

¿Qué lugar tienen en los espacios institucionales en Cuba hoy los enfoques que Julio Antonio Fernández, y qué desafío pudieran plantear? 

Juan Valdés Paz: Considero que las opiniones de Julio Antonio, la mayor parte de las cuales comparto, deben ser debatidas en su contenido y forma, aceptadas o impugnadas, pero siempre respetadas como un derecho de opinión y nunca tomadas de excusa para descalificar a la persona, menos aún si se trata de un revolucionario.

Creo que lo que publica Julio Antonio en OnCuba podría y debería ser publicado en otros órganos de prensa, en otros espacios en los que pudiera ser conocido y debatido. 

El caso de Julio Antonio Fernández es el de todos los revolucionarios o no revolucionarios, que desde “dentro de la Revolución” reclaman tener voz para expresar sus opiniones y propuestas; el de aquellos que responden al reiterado llamado del Presidente Raúl Castro para que los ciudadanos en general y los intelectuales en particular, contribuyan con sus talentos y criterios al proceso de cambios que el país demanda.

La ausencia de suficientes espacios plurales, las restricciones en los medios y la falta de una cultura del debate, hace que las opiniones por fuera del discurso oficial les parezcan a algunos disonantes cuando no disidentes. Esto puede dar lugar a un escenario de malos entendidos, pero también a actitudes defensivas, sectarias u oportunistas. Solo el debate de las diferencias nos permite discernir en qué estamos todos de acuerdo y sobre esos acuerdos, construir el consenso y asegurar la unidad política de la nación. 

Mylai Burgos: Llevo la isla muy dentro, por eso, aunque viva fuera de ella hace catorce años, estoy al tanto de su hacer constante. 

El debate ideológico cubano vive en la triple tensión de lo que se puede, con lo que se debe y lo que se quiere. Todos dicen que intentan, pero nadie lo logra, y no se sabe si es porque no se puede, no se debe o no se quiere, o las tres a la vez.

Los debates están en todos los medios de comunicación, a lo que se ha sumado el mundo virtual donde el control es imposible y la libertad navega entre la profundidad y la superficie, hay de todo, mucho para desechar y un poco más para rescatar.

El Derecho en estos lares, la constitución, sus articulaciones democráticas, la libertad con igualdad, los derechos, sus garantías, el respeto a la legalidad, la norma jurídica como fenómeno dialéctico que es, el derecho como contén a la corrupción, a la arbitrariedad, pero también a la explotación, nunca han sido temas preponderantes en ningún espacio en la isla, la institucionalidad pasa por el discurso del orden, la disciplina, el control pero nunca por el derecho, los derechos, donde también hay deberes y obligaciones. Esta situación ha tenido un devenir histórico constante en el proceso revolucionario cubano, por eso la conciencia jurídica campea por su ausencia en los procesos ideológicos, en el actuar político institucional y en las prácticas cotidianas de la sociedad isleña.

La discusión jurídica en Cuba ha tenido mínima cobertura desde los años noventa en algunas publicaciones de revistas sociales como la Revista Temas de Cuba y la Revista El Otro Derecho de Colombia. Hubo producción de revistas sobre el derecho, aunque azotada por el período especial pero también por sus desidias descriptivas y poco rigurosas propias del positivismo marxista ortodoxo, que de marxismo sólo tenía el nombre. En los últimos diez años, han aparecido una serie de libros que, con contadas excepciones, siguen la misma línea, exposiciones escolásticas de temas diversos sin un debate de contradicciones, sin un estudio de la realidad sociojurídica, sin un cuestionamiento del status quo jurídico desde sus instituciones, estructuras, funciones y sociabilidades.

Al debate ideológico jurídico cubano hoy hay que extirparle la triple disfuncionalidad antes descrita, el poder, el hacer y el querer, pero también el anquilosamiento perpetuo, la inercia mediocre, la ignorancia con miedo y llenarlo de intempestiva valiente, frescura, profundidad, intimismo, verdad y crítica. Pero, sobre todo, empaparlo de socialismo, que, por ende, implica todo lo anterior y más.

Este es el debate que nos trajo Julio Antonio en el mundo virtual pero que sobre todo ha realizado en sus clases, enseñando derecho en la Universidad de la Habana desde hace más de quince años. Porque este debate jurídico no está solamente en los medios de comunicación, sino en las aulas donde se enseña, en los centros donde se investiga, en los bufetes donde se aplica, en los tribunales donde se impone con persuasión y justicia. 

Cercenar ese debate honesto y socialista, como se refleja en los escritos y el actuar de vida de Julio Antonio, quitándole su mejor expresión, que es la voz de sus clases impartidas, es cercenarnos a muchas y muchos, y como se ha dicho varias veces, es una derrota del proyecto revolucionario cubano.

Aurelio Alonso: Los espacios institucionales están marcados por las circunstancias y no solo, aunque igualmente, por las personas que los dirigen (circunstanciales también), con sus virtudes y defectos, su competencia y sus limitaciones; y por una orientación que les viene dada – explícita o implícita – y simplemente comparten y replican. En escasas ocasiones son autónomos. Ni siquiera cuando se identifican así. La abolición de la autonomía universitaria en nuestro país se produjo en el entendido de que las libertades que la Revolución nos trajo podría haberla hecho superflua. No obstante, la historia muestra que una conducción intolerante siempre puede incidir nocivamente en los “espacios institucionales”. Para decirlo sin rodeos, no se trata solamente de que se acabe por cometer una injusticia (aunque sea lo primero), sino también del daño que la institución se inflige a sí misma al privarse de inteligencia, de debate, de creatividad, por el simple hecho de percibirla o sospecharla contestataria al sistema de conjunto. Para el intelectual revolucionario, diría yo que el mayor desafío es el de la coherencia, el no traicionarse a sí mismo porque quien no es capaz de defender lo que piensa difícilmente pueda ser confiable para la defensa del ideal de una sociedad superior. Es decir, más equitativa, más participativa, más justa, más armónica con la naturaleza, más solidaria aún que la que hemos logrado hasta hoy, que no es poca cosa pero que dista de ser ideal. 

Israel Rojas: La aparición de nuevos actores de la comunicación y la conformación de la opinión pública que trajo la era digital no acaba de sincronizar con buena parte de la institucionalidad cubana en general. Y es una pena. Un ordenamiento jurídico vetusto y poco ágil para atemperarse a los tiempos lo hace complejo. De repente académicos, intelectuales o ciudadanos con determinada pericia demostrada adquieren voz propia y ponen en circulación ideas que los políticos o responsables de cierta esfera no estaban considerando oportuna, efectiva o incluso, ni siquiera sabían que existía tal problema y en vez de generar un efecto proactivo, revolucionario, edificante, produce exactamente lo contrario.

Estos enfoques deberían tener un papel primordial por trasformadores. Y en el caso que no logre transformar, al menos ayudar a interpretar la realidad. Diagnosticar a tiempo. Movilizar la participación colectiva. Identificar los líderes de cada momento, temática o tarea.

Ya sabemos que nadie es bueno para todo. Y que un grupo motivado, convencido y con objetivos comunes es siempre más eficiente que un sujeto por muy estrella que este sea. 

Pero percibo que hay demasiadas sentaderas cuidando sillas. Las variables “correr riesgos” y “asignación de combustible” son inversamente proporcionales. Se va imponiendo el desmovilizador “no te metas en eso” y “no cojas lucha”, remarcado con el muy popular y metafísico argumento post/guillotina “por algo será”. Entonces mucha gente capaz se cansa y deja de ser tan útil como los necesitamos.

Uno de los desafíos mayores que veo en lo inmediato es que los capaces no se nos cansen. 

El tiempo está a favor de los persistentes. Porque los que no tienen luz pueden eclipsar un rato, pero no tienen luz. Más temprano que tarde las razones se abren paso. Los antagónicos orgánicos y cívicos se complementan y reconocen porque en el fondo se necesitan y admiran. Ya sucedió antes con grandes intelectuales cubanos y más recientemente con los casos del profesor Esteban Morales Domínguez, con el Blog “La Joven Cuba” o con “Cartas desde Cuba”. Quien persiste y no se deja envenenar por el rencor, el tiempo le premia con el único atributo que nadie puede imponer por decreto: la credibilidad. Y este será un elemento fundamental en la Cuba de los próximos años. 

Llanisca Lugo: La manera que tiene julito de trabajar, contar, involucrarse, dar testimonio, es hoy muy necesaria a nuestra institucionalidad que no puede quedar en el lugar de la quietud y el óxido para que fuera de sus campos se renueven los consensos y las participaciones, no podemos tener instituciones seguras en la parálisis y la repetición mientras la sociedad se transforma en los bordes. Corremos el riesgo de metamorfosis en lugar de transformaciones, de vidas que crecen en lugar de proyectos de vida. No podemos enfrentar la despolitización y conservatización de la sociedad solo en los espacios pequeños, las periferias, lo alternativo o desde los grandes discursos históricos, será bueno sacudirse por dentro, atreverse, tomar riesgos, vivir la experiencia de la participación real desde las voces e historias del pueblo.

Julio César Guanche: Los enfoques de Julio Antonio no son en caso alguno raros en Cuba. Son perspectivas compartidas por una vastísima cantidad de intelectuales y de personas de diversas profesiones, formaciones y oficios en todo el país y en sus diásporas. La inmensa mayoría de estas personas saben cosas de sentido común: que es mejor dialogar que prohibir; que es normal vivir entre diferentes; que es imprescindible hacer escuchar a las voces distintas; que un país y una sociedad son formaciones sociales extraordinariamente más complejas que un núcleo de militantes idénticos entre sí; que es difícil pero imprescindible lidiar con el talento; que los jóvenes deben tener espacio desde sus propias voces; que vivimos en el siglo XXI; que gritar en la calle es de mala educación, pero que actuar políticamente a través de la exclusiva “gritería” es algo peor aún, es una aberración; que la gente sabe más sobre sus propias vidas que “intelectuales” y “políticos” que hablan en su nombre, y monopolizan el “nosotros” y el “pueblo” para marchar sobre el espacio público como elefantes sobre cristalerías; que la discreción, la humildad, el compartir y la solidaridad son, en política, virtudes infinitamente superiores al narcicismo, la depredación y el monopolio. Sin embargo, ese “sentido común” —con todas las complejidades que entraña esa expresión— está resultando bastante inaccesible para algunos cursos políticos que estamos presenciando. Resulta toda una conquista en estos días alcanzar al menos la sensatez.

Actuaciones como las que se han seguido contra Julio Antonio no son “locuras”, aunque sean absurdos. Son el resultado “lógico” de la acumulación de ignorancias en puestos políticos, de la falta de necesidad y compromiso con enfrentar y procesar las diferencias, del despliegue de estructuras burocráticas ensimismadas sobre sí que, por años, se han “liberado” de demasiada gente con talento; de la convicción, nacida en la soledad de las oficinas, que es mejor constreñir que discutir, hasta apreciar este hecho como un resultado “normal”, cuyo culpable es la víctima porque “no entiende que no puede hacer eso”. Es el resultado, también, de un espacio público compartimentado que impide a la sociedad enterarse de estas actuaciones, que atentan contra todo derecho y contra toda ética mínimamente revolucionarias, y organizarse para defenderse ante ellas.

Más recientemente, a estas tendencias de antigua data se han sumado las complejidades del escenario global y de las nuevas relaciones con los Estados Unidos. Ante la complejidad del contexto, algunos creen que la única solución es multiplicar exponencialmente los “enemigos” y atrincherarse entre los exactamente iguales. Esas personas aprecian el mundo entero que les rodea como un vasto, compacto, cejijunto y unánime adversario que les ataca por todos lados. No es necesario abundar sobre los peligros de esta visión medieval de la política, aterrorizada, que parece pretender defenderse cavando un hueco en la tierra para sí misma, dejando contaminado el aire que no puedan atesorar.
Luego, los desafíos son viejos y nuevos, son complejos, pero no son novedades radicales. La política socialista los conoce bien y ha luchado a lo largo de toda su historia por alcanzar victorias en esos campos. Cuando las ha conseguido, ha sabido reconocerlas y festejarlas: ampliación del poder de la organización social, popular y ciudadana; burocracias estatales más responsables, eficientes y transparentes; extensión al unísono de derechos políticos y sociales, esferas públicas ampliadas, democracias impulsadas por iniciativas “desde abajo”, luchas contra todas las discriminaciones, economías reguladas a favor del bien común, control por parte de los trabajadores sobre los espacios productivos, relaciones internacionales justas, espacios solidarios de sociabilidad, pacificación de la existencia y dignificación de la vida. 

Ante la eficiencia con que una corriente política cubana, muy minoritaria en lo social y apuntalada a cal y canto en zonas de poder institucional, pretende producir más con menos, esto es, muchos más enemigos con mucha menos política, debemos “resolver” lo que tanto necesitamos: no solo más pan y más libertad, como quería el Apóstol, sino también más lucidez y más dignidad. Como dice el propio Julio Antonio en su columna, todo lo que se “consigue” en Cuba tiene que “rendir”. Nos hace falta resolver más, y hace falta que nos rinda a cada vez muchos más cubanos.

Sobre los autores: Ariel Dacal Díaz, historiador y educador popular; Aurelio Alonso, sociólogo y Premio Nacional de Ciencias Sociales; Juan Valdés Paz, sociólogo y Premio Nacional de Ciencias Sociales; Israel Rojas, músico y compositor, director de Buena Fe; Julio César Guanche, jurista e historiador; Llanisca Lugo, psicóloga y educadora popular; Mylai Burgos, jurista y profesora.

Declaración del Viceministro de Relaciones Exteriores Abelardo Moreno

Enviado por editor en Mar, 06/12/2016 - 09:52

Cuba acoge con satisfacción las decisiones adoptadas por el Consejo de Asuntos Económicos y Financieros de la Unión Europea que tuvo lugar el 6 de diciembre de 2016 en Bruselas, con las cuales el bloque comunitario concluyó el proceso de consultas y decisiones internas concernientes al Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre Cuba, por una parte, y la Unión Europea y sus Estados Miembros, por otra.

Cuba reconoce de manera particular, la alta significación política de la decisión que permite derogar definitivamente la llamada posición Común de 1996, que desde su adopción fue firmemente rechazada por nuestro país, debido a su carácter injerencista, selectivo y discriminatorio. Esa política unilateral había sido superada de facto, como lo evidencia la positiva evolución que en los últimos años han tenido los vínculos de Cuba con la Unión Europea y sus Estados miembros.

Para Cuba era imprescindible que tal vestigio del pasado, contradictorio con las bases de igualdad, reciprocidad y respeto, sobre las que se desarrollan sus relaciones con la Unión Europea desde el 2008, fuera abolido completamente.

Las decisiones adoptadas por la UE crean las condiciones propicias para la firma del mencionado Acuerdo, el cual dotará por primera vez a las relaciones entre ambas Partes de un marco contractual recíproco, respetuoso y mutuamente ventajoso para el desarrollo del diálogo político y la cooperación, incluida la facilitación del comercio.

La Habana, 6 de diciembre de 2016.

(Cubaminrex)

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Animated Films in Cuba: A story of perseverance
Cuban Cinema Chronology
Cuban Posters: off the streets and into the imaginary
El Acompañante (review)
Forecast for 2017: A great year for the Cuban Cinema
Havana seen through the eyes of an indie
Independent Cinema in Cuba
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